Jul17

ENTREVISTA A LUIS IGNACIO SERRA MALLOL, NUEVO LETRADO DE PEDRÓS DE DERECHO ADMINISTRATIVO

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ENTREVISTA A LUIS IGNACIO SERRA MALLOL, NUEVO LETRADO DE PEDRÓS DE DERECHO ADMINISTRATIVO

 

 

 

Pedrós Abogados refuerza su área jurídica de Derecho Administrativo con la incorporación del letrado Luis Ignacio Serra Mallol, especialista en temas relacionados con  urbanismo, contratación pública, expropiaciones…etc, especialmente con ayuntamientos. Asegura que la Administración cuenta con un arsenal de mecanismos extraordinarios, que pueden hacer caer la más justa de las reivindicaciones, y al más sabio de los letrados. Uno de esos mecanismos es el tiempo. Quizás por todo esto le apasiona su profesión, los retos, los rompecabezas.

 

¿Qué trata exactamente el derecho administrativo?     

Es el Derecho que rige las relaciones entre las Administraciones Públicas con los ciudadanos, o bien con otras Administraciones Públicas. La Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas, los Ayuntamientos y otras Entidades de Derecho Público, se rigen por un conjunto de normas que podemos calificar como Derecho Administrativo.

 

A ninguna Ley le acompaña un adjetivo que nos diga que merece encuadrarse dentro del Derecho Administrativo. La esencia de este Derecho es que los actos emitidos por las Administraciones Públicas, a diferencia de lo que sucede en el Derecho Privado, gozan de unas prerrogativas exorbitantes, y se imponen sobre su destinatario, tales como: la presunción de veracidad, la inmediata ejecutividad y su ejecutoriedad. Como contrapartida, la actuación de la Administración debe estar respaldada por un Expediente y unas garantías que son susceptibles de ser revisadas por los Tribunales.

 

En mi opinión, este concepto ya no abarca ni al Derecho Tributario, y ni al Derecho que regula la Circulación de Vehículos, que sí son Derecho Público, pero no propiamente Derecho Administrativo. Fundamentalmente, por dos razones: primero, por su especificidad; y segundo, porque las garantías del ciudadano han quedado mermadas en un grado insufrible.  

¿Por qué te inclinaste por esta área del derecho?

Fue la vida la que me llevó hasta él. Cuando estudié Derecho me gustaba el Derecho Civil, y obtuve siempre notas brillantes. Tuve sólo una asignatura de Derecho Administrativo, pero bien sea por el profesor, o bien por lo desagradable que me resultaron sus apuntes, lo cierto es que obtuve un mero aprobado. De hecho, cuando recibí la papeleta con la nota, respiré hondo —lo recuerdo muy bien— incluso, llegué a pensar, «menos mal, que esto no tendré que verlo más». En la Universidad no me gustó; sin embargo, hoy me dedico a él con tenacidad. Después preparé oposiciones, trabajé en la Administración como TAG. Y luego, me dediqué a la abogacía en un despacho en el que prácticamente sólo defendíamos Ayuntamientos. Y me gustó. También me dediqué a ello por mi cuenta durante muchos años. Es una rama del Derecho en la que siempre hay que estar estudiando.

 

Una publicación del BOE y bibliotecas enteras se convierten en papel mojado. Hay quien dice que el legislador expropia el conocimiento de los que nos dedicamos al Administrativo. En realidad, creo que se trata de un acto de confiscatorio, porque no hay indemnización.  Desde luego, de no haber opositado sería imposible que me gustara. Las figuras jurídicas las conoces, y permanecen en el tiempo, otra cosa es la configuración que les da el legislador en cada momento.

 

 

¿Recuerdas el primer caso que llevaste entre manos?

 

Creo que se trataba de defender el acto administrativo de un Ayuntamiento por el que se nombraba un Intendente de la Policía Local. Se ganó. Al cabo de diez años, tuve que defender al mismo Ayuntamiento, y en esta ocasión, el demandante fue el Intendente de la Policía Local, al quien mi actuación profesional en el primer proceso benefició. Le gané.

 

El caso más complicado que has tenido que lidiar...

 

En mi opinión, los asuntos más complicados no son los que adquieren un formato de un solo contencioso, sino los adquieren un formato que me atrevo a calificar de «guerra». Aquellos en los que existen varios pleitos en el que cada uno de ellos constituye una batalla o un hito dentro de una contienda mucho más complicada de entender. He tenido varias guerras. En estos momentos, llevo la dirección letrada de dos. Pero desde un punto de vista intelectual, profesional y humano; una de ellas, me resulta un reto porque se trata de un asunto que entró en el despacho dos años después de haberse iniciado, y estaba ya muy perjudicado por las acciones e inacciones de otro compañero abogado generalista: con plazos precluidos para impugnar, actuaciones carentes de sentido, sentencias perdidas, y actuaciones municipales retorcidas. Es un tema, en el que unos pequeños comerciantes demuestran una gran entereza frente a un todo poderoso Ayuntamiento.

 

Este tipo de asuntos son temas complicados legalmente, y humanamente tienes que empatizar. Hay que tener presente que la Administración nunca sufre de forma personal por unos pleitos; sin embargo, la carga emocional del ciudadano se presupone siempre. Además, la Administración cuenta con un arsenal de mecanismos extraordinarios, que pueden hacer caer la más justa de las reivindicaciones, y al más sabio de los letrados. Uno de esos mecanismos es el tiempo.

¿Defender lo indefendible es posible?

Uno como abogado debe ser capaz de defender todo. Pocos expedientes son perfectos. Pero de ahí a tener que interponer un Recurso Contencioso-Administrativo contra toda actuación de la Administración que entendamos desfavorable, no lo creo aconsejable. Son bastantes las ocasiones en que he tenido que disuadir a clientes convencidos, de tener que recurrir contra una actuación de la Administración. Si sabes que  no puede prosperar para qué ir. Una cosa es la Justicia, otra el Derecho, y otra lo que sucede en los Juzgados y Tribunales; y un abogado debe ser práctico.

La relación entre un abogado y un cliente tiene que ser…

Transparente, clara, sincera, cordial, de respeto; por ambas partes. Y en el aspecto económico, prefigurada con una hoja de encargo entendible en todos sus detalles.

¿Qué consejos le darías a los estudiantes que quieren apostar por el mismo camino que el tuyo?

¡Vaya pregunta me haces! Lo cierto es que me limito a hacer escritos, o valoraciones jurídicas, pero no a dar consejos. Pero diría: ¿Te lo has pensado bien?, tendrás que estudiar siempre, los legisladores publican demasiadoDerecho Administrativo. El Código Civil permanece casi intacto desde su publicación en 1889; sin embargo, pocas Leyes de Derecho Administrativo aguantan más de diez años. Luchar contra la Administración es siempre complicado. Si te gustan los retos, eres detallista, estudioso y te gustan los rompecabezas, quizás te pueda gustar. 

Cuéntanos algo respecto a tus aficiones, hijos, …etc

Estoy casado, y tengo dos hijos, y pasar mi tiempo con ellos, constituye mi mayor aspiración y afición. Todos los días, me sigo sorprendiendo de tenerlos a mi lado.  

 

Cuando sales del despacho lo primero que haces es…

 

Ir a casa.

 

Twitter: @Serra_Mallol